Nuevo escándalo acerca de los datos personales. Un grupo de investigadores ha descubierto un supuesto robo de información en Tinder, popular aplicación de citas, que ha permitido recopilar más de 7.000 imágenes de usuarios. Estas fotografías se han compartido en diferentes foros de internet junto con información de los usuarios (más de 16.000 identificadores de personas). Material, por tanto, que está en circulación sin que sus autores lo sepan.

Esta revelación, adelantada por el medio especializado «Gizmodo», pone de manifiesto el potencial abuso de imágenes por parte de grupos de ciberdelincuentes. La razón por la que se recolectaron las fotografías aún no ha trascendido, pero los expertos creen que pueden ser utilizadas para cometer actos ilegales como acosar a los afectados o generar perfiles de usuario falsos en otras plataformas.

Los términos de uso de la aplicación incluye que los usuarios aceptan que toda la información que envíen al poner en marcha su perfil es «veraz» y se concede licencia de explotación, con lo que queda prohibido el uso de esas imágenes fuera del servicio por personas ajenas. La compañía propietaria de la «app» no ha reconocido oficialmente la fuga de datos, pero en declaraciones a varios medios un portavoz de la empresa asegura en un comunicado enviado a ABC que «copiar o utilizar las imágenes o datos de perfil de cualquier miembro fuera de Tinder es una violación» de sus términos y condiciones.

«Trabajamos duro para mantener a nuestros miembros y su información a salvo. Sabemos que esta labor está en constante evolución para la industria en su conjunto y estamos continuamente identificando e implementando nuevas prácticas y medidas para hacer más difícil que alguien cometa una violación como ésta», apuntan las mismas fuentes.

Los expertos creen que las imágenes robadas incluyen, además, metadatos -datos que describen el contenido informativo-, con lo que se puede conocer información sensible como el lugar en donde se tomó la fotografía originalmente o la fecha. No es la primera vez que Tinder se vio envuelta en una polémica sobre la protección de datos. En 2007 se recopilaron más de 40.000 fotografías a través de la explotación de una vulnerabilidad que afectaba a la API, herramienta para programación de aplicaciones.

Este tipo de aplicaciones de citas suelen utilizarse muy a menudo por millones de personas. Algunas de las aplicaciones de citas más populares como Grindr y OkCupid comparten datos confidenciales de sus usuarios, según un estudio publicado recientemente por el Consejo de Consumidores de Noruega. El estudio denuncia que estas aplicaciones comparten datos sobre la dirección IP, la localización, la sexualidad y otro tipo de información personal de los usuarios, y lo contrasta con el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, asegurando que «la compartición y el procesamiento de una gran cantidad de estos datos parece ser ilegal».
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