El operador participa a través de Wayra en una app que permite comercializar con los datos personales de sus usuarios

Wibson es una aplicación basada en blockchain que permite a sus usuarios negociar con empresas para vender sus datos personales.

La aplicación ya ha conseguido 14 millones de dólares de financiación desde que nació en octubre de 2017. Telefónica participa en la empresa a través de Wayra, tal y como informó el operador durante la pasada edición del Mobile World Congress, con un montante no facilitado a este medio. De momento la app se puede descargar en modo de pruebas desxde las tiendas de aplicaciones de Android y Apple.

En el caso de la Play Store de Google su descarga es abierta, libre, si bien para hacer lo propio desde la App Store el usuario debe disponer de una invitación.

Google y Facebook proveen un gran servicio, pero debemos reclamarles es que si están manejando nuestros datos lo hagan de una forma que respete nuestros derechos. Ahí sí creo que tienen mucho que mejorar”  – Mat Travizano, fundador y CEO de Wibson

“Con Wibson un usuario de la Unión Europea puede ganar entre 100 y 600 euros al año vendiendo sus datos a las empresas. Todo depende del total de información que desee comercializar y de su calidad”, asegura su fundador, Mat Travizano.

De momento Mat no facilita cómo se hará para cobrar los datos cuando estos sean vendidos, algo que se desvelará cuando se lance la aplicación de forma oficial. Lo que sí explica es que su precio se establecerá mediante una subasta entre las empresas que deseen hacerse con la información del usuario.

Mercado de datos

“Wibson es un protocolo que establece un conjunto de reglas e incentivos para poder construir un mercado descentralizado de datos. A un nivel muy simple, el mercado permite juntar compradores de datos (en su mayoría empresas) y vendedores (personas, dueños de sus datos). El comprador debe declarar de forma muy clara quién es, para que va usar sus datos, por cuánto tiempo y cuánto piensa pagar por ellos. El protocolo está diseñado para hacer una subasta holandesa inversa, pero la versión Alpha de la aplicación actual solo permite al comprador fijar un precio y el vendedor lo acepta si está de acuerdo”, explica.

La aplicación funciona de momento con un precio fijo establecido para los datos de cada usuario, que puede elegir cuáles compartir entre los recogidos por aplicaciones como Facebook, Linkedin, Strava, y también la información que guarda el dispositivo, como la geolocalización o los datos de salud, entre otros.

Wibson no comparte ningún dato sobre la identidad del interesado a no ser que este dé su consentimiento explícito para ello.

De momento no se sabe cuál será la forma de cobrar los datos cuando estos sean vendidos, algo que se desvelará cuando se lance la aplicación de forma oficial

Data Brokers

“El tiempo de los DataBrokers -empresas que recogen información de usuarios con o sin su consentimiento y la venden a terceros- está contado. O se adaptan a las nuevas reglas de juego o van a sufrir mucho. El RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) es un gran agente de cambio en este sentido”, explica Mat.

En cuanto al tratamiento de los datos del usuario que realizan plataformas como Google o Facebook, Mat cree que deben respetar los derechos del usuario. “El escándalo del tratamiento de datos de Facebook ha sido positivo, la gente está tomando conciencia de la importancia que tiene su información personal. Google y Facebook proveen un gran servicio, pero debemos reclamarles es que si están manejando nuestros datos lo hagan de una forma que respete nuestros derechos. Ahí sí creo que tienen mucho que mejorar”, concluye.

Fuente: www.vozpopuli.com

 

El verdadero negocio del ADN: 23andMe da acceso a su base de datos a la sexta farmacéutica del mundo por 300 millones de dólares

La famosa empresa de diagnóstico genético 23andMe acaba de llegar un acuerdo con la sexta farmaceútica más grande del mundo, GlaxoSmithKline. Esto permitirá a GSK usar en exclusiva más de cinco millones de perfiles genéticos para “desarrollar nuevos medicamentos”.

La noticia es la crónica de un negocio anunciado. No sólo porque 23andMe lleva años tonteando con las grandes farmacéuticas, sino porque el verdadero negocio de las empresas de diagnóstico genético es ese: vender nuestros datos al mejor postor. ¿Este es el futuro que nos espera?

¿Cuánto valen cinco millones de perfiles genéticos?

El acuerdo suscita enormes problemas de privacidad (la “prioridad máxima” según 23andMe) y, por su puesto, de uso de datos. No parece razonable pensar que todos los que pagaron a la empresa por un servicio muy determinado entendieran que podía pasar con sus datos (incluso aunque hayan firmado los permisos que formalmente permitan esos usos). Eso lo saben las empresas de diagnóstico genético y una buena muestra de ello es la política de privacidad de 23andMe.

De hecho, como se recoge en la misma web bajo el epígrafe de “¿Qué pasa si no das tu consentimiento a 23andMe research?”: “Si eliges no completar el Documento de Consentimiento o cualquier acuerdo adicional con 23andMe, su información personal no será utilizada para 23andMe Research. Sin embargo, su información genética y otra información proporcionada pueden ser utilizadas por nosotros y compartidas con nuestros proveedores de servicios externos tal como se describe en esta Declaración de privacidad”.

Es decir, que la respuesta a la pregunta del título (“¿Qué pasa si no das tu consentimiento a 23andMe research?”)  es “Nada, no pasa nada: vamos a seguir usando su información genética y numerosos datos biográficos”. Para el usuario medio no hay forma de escapar de ese uso porque, en el mundo del big data, el valor de las compañías está en esos datos.

El impacto de las bases de datos low cost en la ciencia

No es una cuestión altruista, es vender una base de datos por 300 millones de dólares y no por casualidad. Hoy por hoy, se trata del núcleo del negocio de este tipo de empresas. Algo que puede contribuir a desarrollar “tratamientos novedosos”, pero que hace saltar todas las alarmas. Sobre todo, por lo que nos dice del futuro de las bases de datos genéticas.

Sobre el futuro de la investigación con esos datos, de hecho. 23andMe ha conseguido crear una base de datos gracias a una oferta de servicios muy particular: en los últimos años ha conseguido la aprobación de varios tests para distintas enfermedades (la más reciente para el cáncer de mama).

El resultado ha sido una base de datos muy barata y, por eso mismo, profundamente sesgada. Está formada, sobre todo, por personas de clase media y alta. Es un deber ético asegurar la diversidad de las bases de datos de investigación porque es algo fundamental para asegurar la equidad de los tratamientos biomédicos.

Fuente: www.xataka.com