La información se ha convertido en uno de los activos más importantes que posee un despacho de abogados. Tal información, en caso de pérdida, sustracción o acceso no consentido por parte de terceros, puede ser empleada con fines indeseados o utilizada con fines comerciales. Es por ello que las fugas de información se están convirtiendo en una de las amenazas a la que se enfrenta en el nuevo mundo conectado una profesión como la abogacía, la cual se basa en gran medida en la confianza que los clientes depositan en estos profesionales.

La guía expone el origen, tanto externo como interno, de las amenazas que pueden provocar las fugas de información, para analizar a continuación cómo prevenirlas o mitigarlas. En el amplio apartado dedicado a cómo gestionar la fuga de información se expone un plan para la gestión de los incidentes que recoge los principales puntos y aspectos a tener en cuenta por parte de un despacho de abogados que quiera reforzar su capacidad de prevención y reacción.

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Fuente: AGPD