os falleros están estos días volcados ya en los preparativos de la fiesta. Sin embargo, hay una cuestión que, si bien parece ajena al mundo de las Fallas, afecta muy directamente a las comisiones: la privacidad y la protección de datos. Sobre todo porque manejan información de menores y porque engloban a un colectivo de 200.000 personas. De entrada, porque también las comisiones infantiles deberán solicitar el certificado negativo del registro central de delincuentes sexuales.

Así lo recuerda la abogada Ana Marzo, de Padres 2.0: «Las comisiones falleras, cuya forma jurídica es la de una asociación cultural, están obligadas a cumplir con la legalidad vigente, lo que incluye las leyes relativas a la privacidad y protección de datos». Pero, ¿lo están haciendo bien? «Llegar al cumplimiento íntegro de la normativa es costoso cuanto menos, en recursos y trabajo a realizar», admite la abogada.

A lo que están obligadas las comisiones falleras es a declarar en la Agencia Española de Protección de Datos los ficheros que manejan y que contienen datos personales. «Esta obligación básicamente sí la han cumplido», destaca Marzo. Muchas ya han notificado ser responsables de un fichero de «censo general de falleros y falleras» y otro de «colaboradores».

Con esto no basta. La web de una comisión, por ejemplo, debería prever técnicamente el cumplimiento del derecho al olvido en internet. Por ejemplo, si tiene la autorización de los falleros, el portal de la comisión puede publicar el listado de todos ellos, aunque en el momento en que uno quiera darse de baja, esta información debería no ser indexable para los buscadores. Dicho con otras palabras, Google no debe poder encontrar esta información.

Además, «es preciso informar a los colectivos del tratamiento de sus datos y ser especialmente cuidadoso con la recogida de datos de los menores», según Marzo. Y esto vale tanto para la convocatoria y celebración de las actividades infantiles como para la publicación de imágenes en la web y las redes sociales de la comisión.

Como subraya el presidente de la Asociación Profesional Española de Privacidad (APEP), Ricard Martínez, la presencia de menores en el ámbito fallero «es muy significativa y por tanto obliga a un especial cuidado». Difundir fotos de niños en internet requiere de la autorización de sus padres o tutores, de la misma forma que usar WhatsApp para informar de las actividades de ocio de la comisión conlleva un tratamiento de datos y, en consecuencia, obliga a tener ese consentimiento formal.

Además, la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia incorporó un nuevo requisito para quienes realicen actividades en contacto con menores. Esto ha afectado a profesores, monitores… pero también están implicadas las comisiones falleras.

Dicho requisito es el de no haber sido condenado en sentencia firme por delitos sexuales o corrupción de menores. En palabras de Marzo, «la misma norma obliga a acreditar esta circunstancia mediante la aportación de una certificación negativa del registro central de delincuentes sexuales». En la práctica, esto implica que «las comisiones infantiles deberán solicitar este certificado a aquellas personas que vayan a formar parte de la comisión infantil y vayan a tener en el desarrollo de sus actividades un contacto habitual con los menores».

Es más, cumplir con esto es obligatorio aunque sean los padres de los propios niños falleros los que organicen las actividades infantiles. «Hay que tener en cuenta que esos padres o madres también tendrán contacto habitual para el desarrollo de las actividades con menores que serán hijos o hijas de otros terceros», señala Marzo. «La norma puede parecer excesiva pero estamos tratando del interés y la seguridad de los menores». Excesiva la normativa o no, para Ricard Martínez lo importante es que «las fallas pueden educar». «Son un contexto idóneo para promover una ciudadanía comprometida con los derechos del mundo digital», sentencia.