La mayoría de usuarios de internet hacemos búsquedas y entramos en webs a diario de manera sistemática. En tanto estamos arrojando multitud de datos personales sin saberlo, datos que van a servir a quien los posea para venderlos, usarlos en estudios de mercado, manipular los precios de los vuelos o productos que busquemos y alterar lo que se muestra en las webs por las que navegamos. 

La orientación actual de la recopilación de información es mayoritariamente publicitaria, donde el foco de interés para los anunciantes recae en saber el máximo posible de su audiencia, con el fin de segmentar el público y personalizar los anuncios, pues mostrar a un usuario reclamos acordes a sus intereses es más rentable que disgregar propaganda idéntica para todos los públicos. No obstante, la información se puede usar de muchas maneras no siempre tan lícitas, así que un primer paso para ver si queremos que se use nuestra información es conocer de qué formas se puede obtener.

Las técnicas de rastreo online más habituales son las cookies, esa pieza de software que las webs alojan vía navegador para tener acceso a la actividad previa que el usuario ha llevado a cabo, mas no es difícil bloquearlas o eliminarlas en la mayoría de los navegadores. Pero ya empiezan a estar obsoletas frente a los requisitos publicitarios actuales, por lo que han ido evolucionando y asentándose otras técnicas más avanzadas.  Enuncio algunas.

  • Los scripts de Google Analytics, que se han especializado bastante y están presentes en un sinfín de blogs, toman del usuario que visita la página sus datos geográficos, de hardware y de software, entre otros, y los almacenan en los servidores de Google. A partir de esta información son capaces de deducir cosas como edad, sexo, afinidades, tipo de webs que visitas o tu frecuencia de uso de internet.
  • Las super cookies o cookies zombi, cuya forma de funcionar supone la monitorización de las búsquedas y hábitos de navegación de la mayoría de gente sin su conocimiento. Éstas se almacenan incluso en los modos de incógnito de los navegadores y no son fáciles de eliminar de los equipos. Pueden almacenar los dominios visitados incluso si los hemos borrado del historial de navegación.
  • Las técnicas basadas en huella digital utilizan elementos diferenciadores en el hardware o el software empleado por el usuario. Para ello, y mediante JavaScript, Flash, Java, plugins y otras tecnologías web, se recopilará información que hará posible crear una huella digital que lo identifique con bastante precisión. Algunos de esos elementos que se pueden usar para diferenciarnos son la resolución de pantalla, las tipografías instaladas, el sistema operativo, el navegador o la hora local, por ejemplo.
  • Coexiste también el Canvas Fingerprinting, una técnica de huella digital (usada por redes de anuncios) basada en el elemento canvas de HTML5 que permite ‘pintar’ usando Javascript. Lo que pinta para cada usuario es un patrón único de geometrías definido por las particularidades de nuestro navegador y hardware, patrón que posibilita distinguir las solicitudes realizadas desde un mismodispositivo sin tener que almacenar datos del usuario.

    Los métodos citados se pueden detectar y evitar, ya sea usando un navegador TORpara evitar ciertos tipos de seguimiento o mediante plugins que notifican al usuario cuando se pintan lienzos de fondo, por ejemplo. Pero hay un método más complejo y avanzado que puede identificarnos incluso si cambiamos de equipo, si bien sólo grandes empresas son capaces de llevarlo a cabo por el momento.

    Usando uno o varios tipos de técnicas de rastreo se están creando perfiles de cada uno de nosotros, y con una precisión que asusta, pues usando los datos en su conjunto y con la ‘magia’ del big data se pueden inferir datos como nuestra orientación sexual, las horas en las que estamos durmiendo o dónde solemos estar en cada momento.

    Ah, y si tenéis Facebook, poned muy en duda vuestra privacidad, porque analiza todos tus datos minuciosamente. Por eso al usar la gran red debemos cuestionarnos si somos realmente anónimos y actuar en consecuencia a nuestros intereses.

    Fuente: Baquia