En Italia una madre tendrá que pagar 10.000 euros si no borra las fotos que atentan contra la intimidad de su hijo adolescente. Otros países europeos han tomado medidas al respecto

Puede ocurrir a cualquier edad pero cuando uno se adentra en la treintena y su círculo de confianza las redes sociales corren el riesgo de transformarse. Es rara la vez que uno no echa un vistacillo a Instagram o Facebook y se encuentra una foto del bebé de un amigo o el vídeo de la hija de uno de sus primos. Los hay, particularmente entre los padres primerizos, especialmente precoces, que no esperan ni a que nazca el niño y empiezan a colgar hasta las fotos de la primera ecografía. Quizás la próxima vez, lo piensen y no lo hagan con tanta ligereza. Y es que la Justicia italiana ha dictaminado que una madre tendrá que pagar 10.000 euros a su hijo adolescente en caso de que siga difundiendo sus fotos y otros archivos en estas plataformas.

La sentencia se dio a conocer el pasado 23 de diciembre, tras varios meses de litigio. El menor, que actualmente tiene 16 años, trató de buscar en los tribunales la solución que no había conseguido en casa. La publicación compulsiva y sistemática por parte de su madre de todo tipo de contenido sobre su hijo había llegado al punto que absolutamente todos sus compañeros de colegio -no únicamente la gente cercana- estaban “al tanto de sus asuntos personales“. El hartazgo llegó a un punto clave ya cuando no se cortó ni tan siquiera en airear en Facebook detalles de su divorcio.

Puede ocurrir a cualquier edad pero cuando uno se adentra en la treintena y su círculo de confianza las redes sociales corren el riesgo de transformarse. Es rara la vez que uno no echa un vistacillo a Instagram o Facebook y se encuentra una foto del bebé de un amigo o el vídeo de la hija de uno de sus primos. Los hay, particularmente entre los padres primerizos, especialmente precoces, que no esperan ni a que nazca el niño y empiezan a colgar hasta las fotos de la primera ecografía. Quizás la próxima vez, lo piensen y no lo hagan con tanta ligereza. Y es que la Justicia italiana ha dictaminado que una madre tendrá que pagar 10.000 euros a su hijo adolescente en caso de que siga difundiendo sus fotos y otros archivos en estas plataformas.

La sentencia se dio a conocer el pasado 23 de diciembre, tras varios meses de litigio. El menor, que actualmente tiene 16 años, trató de buscar en los tribunales la solución que no había conseguido en casa. La publicación compulsiva y sistemática por parte de su madre de todo tipo de contenido sobre su hijo había llegado al punto que absolutamente todos sus compañeros de colegio -no únicamente la gente cercana- estaban “al tanto de sus asuntos personales“. El hartazgo llegó a un punto clave ya cuando no se cortó ni tan siquiera en airear en Facebook detalles de su divorcio.

La resolución judicial, que también obliga a borrar inmediatamente todas las publicaciones hechas hasta el momento si no quiere atenerse a la multa, se ha basado en la ley que protege la propiedad intelectual en el país transalpino que sostiene que “no se puede exhibir, reproducir o comerciar con el retrato” de cualquier individuo “sin su consentimiento”. Esto tiene una única excepción: que prevalezca el interés público.

Los padres deben cuidar y velar por el derecho a la imagen del menor, no pueden decidir sobre ello

“Por supuesto que en España se podría dar un caso similar”, analiza Borja Adsuara, experto en derecho digital. “Suele existir un error común entre los padres y las madres. Piensan que hasta que cumplen los 18 años, tienen el poder absoluto sobre la intimidad y la imagen de sus hijos. Y no es así. Tienen el deber de cuidarlas y protegerlas”. aclara. “No sólo deben decidir si publican o no la imagen, sino que deben velar que otros respeten esos derechos del menor”

La edad es clave

Foto: Reuters.

“En estos casos hay que distinguir dos normas”, aclara el abogado Joaquín Muñoz. Si son menores de 14 años hay que regirse por la Ley Orgánica de 1/1996 de protección jurídIca del menor. Establece que se considera “una intromisión ilegítima” en el derecho al honor, intimidad personal y familiar y la propia imagen del menor la “utilización de su imagen o su nombre” en medios de comunicación que pueda implicar el menoscabo de su “honra, su reputación o contraria a sus intereses”.

“Esto es así incluso si consta del consentimiento del menor o sus representantes legales“, explica el letrado, director del área de derecho tecnológico de ONTIER. “Por tanto, parece evidente que los padres han de evaluar si al subir la foto de su hijo” están poniéndole en riesgo de algún modo y obrar en consecuencia.

Sin autorización, ni los padres

Todo cambia cuando sobrepasan esa edad. A partir de ese momento, se les aplica la Ley Orgánica de Protección de Datos, que establece que con 14 o más años, el menor de edad ya puede prestar por si sólo el consentimiento para el tratamiento de datos de carácter personal. Entonces podrían darse de alta en Facebook sin permiso de sus progenitores. “Esta situación de que el menor pueda otorgar su consentimiento supone que ninguna otra persona, tampoco quien ejerza su patria potestad, pueda utilizar fotos en redes sociales sin su permiso”, aclara Muñoz.

A partir de los 14 años, el menor ya puede dar consentimiento por si sólo para tratar sus datos

Esto podría modificarse ligeramente próximamente con el nuevo reglamento que entrará en vigor este año en la UE. Aunque el texto de las autoridades comunitarias fija ahora la edad en 16 años, deja libertad a los países miembro para rebajarlo a 13. “En España, el Proyecto de Ley lo ha fijado en 13 años. Sin embargo, países como Francia y Alemania lo han mantenido en 16, así que no es improbable que se mantenga ahí finalmente”.

“Si ese menor en cuestión, bien en el momento o cuando alcance la mayoría de edad, decide ir a los tribunales, tendrá que demostrar ante el juez que han existido daños y prejuicios”, advierta Adsuara, quien añade que habrá una serie de pruebas para corroborarlo como, entre otras, informes psicológicos. ¿A cuánto podría ascender la multa? “No es posible hacer un cálculo genérico. Ha de ser calculada en cada caso, atendiendo a circunstancias concretas y cuestiones subjetivas como daño real o moral causado”, remata Muñoz.

Padres ‘youtubers’

El caso italiano no es el primero que aviva este debate. No hay que olvidar que en mayo de 2017 se retiró la custodia a unos padres norteamericanos. La razón fue que habían utilizado a dos de sus cinco hijos para crear un canal de YouTube donde subían vídeos gastándoles jugarretas. Y nada de pequeños sustos graciosos.

En EEUU, un matrimonio perdió la tutela de dos hijos por gastarles bromas pesadas y colgarlas en Youtube

En la mayoría de las ocasiones, los menores acababan llorando a moco tendido, autolesionándose por la frustración o peleándose incitados por sus padres. El canal, que se llamaba DaddyOFive, llegó a tener 700.000 suscriptores. Fue la madre biológica de los pequeños quien denunció la situación, que necesitó de la ayuda de otros ‘youtubers’ para denunciar la situación. Finalmente, la Justicia de Maryland decidió tomar medidas.

Mano dura de Francia

Aunque parezca un tema menor, no lo es tanto. Un estudio de 2015, realizado por la consultora Nominet, determinó que solo en Reino Unido cada año los padres publicaban doscientas fotos de sus hijos menores de cinco años. Al llegar al lustro, la criatura, según estos cálculos, se toparía ya con mil fotos en línea antes de su quinto cumpleaños. Este informe resolvía que un 20% de los padres nunca había mirado la configuración de privacidad de Facebook, dejando muchas .

Francia es tajante: subir fotos íntimas de tus hijos sin su permiso puede costarte 45.000 euros

Los hijos parecen estar preocupados. Una investigación reciente de la Universidad de Michigan concluía que gran parte de los menores estaban “preocupados” por cómo difundían sus padres detalles familiares e imágenes de su vida a través de las redes sociales. Y ya hay quien ha movido ficha y contudentemente. El Gobierno francés advirtió recientemente que los progenitores que publicasen fotos íntimas de sus hijos en internet sin su permiso podrían enfrentarse a multas de hasta 45.000 euros y un año de cárcel. Quizás, tras oír esto, muchos se hayan pensado algo más eso de ‘Compartir en Facebook…’.

Fuente: elconfidencial.com