Existen muchos tipos de juegos y tienen características diferentes que hacen que debamos centrar nuestra atención en riesgos muy diversos a la hora de proteger a los menores. Estos riesgos van desde las pérdidas económicas hasta el contacto con personas poco deseables, pasando por las posibles adicciones o situaciones de aislamiento.

Los juegos se pueden clasificar de diferentes maneras. Una de ellas podría ser en función de la plataforma en la que se utilizan:

  • Integrados en otros servicios (esencialmente redes sociales pero también en navegadores). Se trata de aplicaciones de terceros que ofrecen sus servicios dentro de otro servicio. En muchos casos suelen sincronizarse con aplicaciones de dispositivos móviles. Los principales riesgos, que más adelante detallaremos, se centran en la privacidad de los menores y en segundo plano en el contacto con otras personas y posibles costes económicos.
  •  Para dispositivos móviles. Tanto tablets como smartphones pueden convertirse en pequeñas videoconsolas, aunque sus juegos suelen ser más ligeros y simples. Los riesgos son similares a los de los integrados en las redes sociales con la salvedad de que el malware puede estar presente en muchas ocasiones.
  • Juegos específicos para ordenador o consolas. Se trata de juegos más completos y diversos. En este caso los riesgos son muy amplios dada la cantidad de posibilidades.

Además, es necesario saber que existen otras “plataformas” de juegos como Steam, Origin y Uplay o Google Play. Se trata de plataformas de distribución de juegos (de pago o gratuitos) para ordenadores, consolas o dispositivos móviles. Es decir, son canales alternativos de obtención de juegos. Los riesgos asociados, además de los relacionados con las compras y gastos, cabe destacar posibles problemas para la privacidad ya que disponen de cuentas de usuario con información privada del jugador.

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Riesgos

Compras y gastos asociados. Actualmente muchos juegos permiten realizar compras o pagos dentro de ellos. Puede tratarse de pagar por la versión completa del juego que en parte es gratuito, por el desbloqueo de ciertos niveles difíciles de superar o por algún elemento a utilizar en el juego (desde espadas o conjuros hasta pistas para enigmas). El cargo de estos pagos se puede hacer de diferentes modos (mediante tarjeta de crédito/débito, cuenta prepago, factura de teléfono, etc.).

Acceso a contenidos inapropiados. Los videojuegos son muy diversos, y los hay enfocados a niños de muy corta edad mientras otros están destinados a adultos por su contenido violento o sexual. El sistema más utilizado en España para la clasificación de los videojuegos es PEGI, una clasificación europea que siguiendo ciertos criterios establece una edad mínima recomendada y advierte de determinados contenidos o características como la violencia, el sexo o la conexión a internet.

Adicción/aislamiento. Un riesgo que siempre preocupa a los padres es que sus hijos generen una adicción a los videojuegos. Se trata de una situación polémica, ya que muchas veces no es fácil distinguir entre un excesivo interés o afición y una adicción. Por lo general el límite se establece en la aparición de problemas, abandono de otros tipos de actividad y aislamiento. Aun así no se trata de una situación fácil de diagnosticar, ya que en muchos casos que un menor esté solo en una habitación jugando en el ordenador no implica que esté aislado y puede haber estar jugando con sus compañeros de clase o con otras personas. A pesar de ello no es recomendable que su socialización se centre en la versión online.

Privacidad. Este riesgo tiene muchas vertientes diferentes:

  • Permisos dados a las aplicaciones. Especialmente en las aplicaciones para dispositivos móviles y las integradas en redes sociales, los juegos pueden ser gratuitos y se financian con publicidad y con el uso de los datos del usuario. En la instalación de la aplicación o al comienzo de su uso advierten de la información que recoge del usuario y de su dispositivo (fotografías, contactos, datos de navegación, etc.).
  • Información del uso del juego publicada. Estas aplicaciones pueden permitir la publicación de datos sobre el uso de los juegos (por ejemplo puntuaciones), retar a otros jugadores o invitar a amigos a jugar. Además, estas opciones pueden estar activadas por defecto y realizarse la publicación de forma automática. Aunque no se trate de información especialmente importante no deja de revelar datos como momentos en que el usuario ha estado jugando, destrezas y niveles alcanzados, etc.
  • Perfil del jugador a modo de red social. Algunos juegos o plataformas (por ejemplo las de distribución de juegos) pueden funcionar a modo de red social. En estos casos cada jugador puede tener un perfil de usuario en el que se incluye información personal como nombre, edad, aficiones, etc. Esta información puede estar siendo compartida con todos los usuarios de la plataforma.

Riesgos de contacto. Otros riesgos se centran en el contacto con otras personas. En algunos casos, conocer a otros jugadores puede ser positivo y enriquecedor, pero en otros podría resultar muy nocivo.

  • Contacto con comunidades peligrosas. Determinadas comunidades pueden utilizar los videojuegos y plataformas de juego para contactar con menores y así difundir sus ideas y ganar adeptos. Hablamos por ejemplo de grupos de ideología extremista y comunidades pro-anorexia o bulimia.
  • Acoso. Como decíamos anteriormente, el contacto con otras personas abre la puerta a relaciones positivas, pero también a otras negativas como el acoso o ciberbullying. Este acoso puede ir desde el continuo envío de mensajes ofensivos hasta la eliminación constante del jugador-víctima (estableciéndole como objetivo constante a eliminar para evitar que pueda disfrutar del juego).
  • Grooming. En el extremo de los riesgos de contacto puede haber adultos que traten de establecer una relación con menores teniendo objetivos de carácter sexual. Para ello suelen tratar de establecer en primer lugar una relación de confianza y amistad con los menores. Obviamente, un lugar en el que no es extraño que puedan comenzar a establecer estos acercamientos son las plataformas de juego en las que pueda existir un contacto entre jugadores.

Malware. Finalmente, también pueden darse problemas de malware en los videojuegos. Mencionamos tres posibles formas de infección:

  • Aplicaciones maliciosas. En algunas ocasiones alguien puede desarrollar aplicaciones (especialmente para dispositivos móviles) que incluyan malware y esquivar los controles de seguridad de las plataformas de distribución.
  • Descarga de mods. Algunos juegos (especialmente los más complejos) permiten la incorporación de modificaciones (mods) desarrolladas muchas veces por los propios usuarios. Estas modificaciones pueden cambiar la cara de los protagonistas o cualquier otro elemento (edificios, coches, ropa, etc.) y suelen compartirse en las comunidades de jugadores, pero en ocasiones pueden incorporar cambios más profundos que conviertan el juego en un elemento de infección o que directamente incluyan algún tipo de virus o troyano.
  • Pirateo. En otras ocasiones el problema de las infecciones del malware es debido al propio usuario al tratar de utilizar copias pirateadas de los videojuegos. Un estudio mostró cómo el 18% de los juegos compartidos en redes P2P contenía algún tipo de malware, rozando el 40% en el caso de los programas desarrollados para piratear estos juegos (cracks).

Prevención

La prevención, como en otras ocasiones, se puede dividir entre la tecnológica y la de comunicación y comportamiento.

Soluciones tecnológicas:

  • Adquirir los juegos en tiendas o plataformas de confianza. Así se podrá evitar posibles infecciones por malware e instalar aplicaciones maliciosas. Obviamente estos juegos deben ser legítimos, no copias sin licencia.
  • Cuenta personalizada para los menores y uso de herramientas de control parental. Para evitar que los menores puedan acceder a contenidos inapropiados o limitar el tiempo que puedan dedicar a estos juegos es necesario crear cuentas personalizadas y utilizar herramientas de control parental. Cada plataforma , dispositivo y servicio puede contar con la suya propia (PlayStation, Xbox, Wii U, Steam dispositivos Windows, Android…), y en otras ocasiones es posible instalar alguna aplicación específica.

Categorías PEGI para videojuegos

  •  Mantener actualizados tanto los sistemas operativos como los juegos. Los parches de seguridad evitan problemas que se hayan podido descubrirse, evitando así algunas infecciones por malware.
  • No modificar el sistema operativo. Muchos dispositivos suelen ser modificados con programas o componentes para poder utilizar programas sin licencia. Estos cambios pueden comprometer la seguridad de los mismos.
  • Seguridad en perfiles de usuario. Al igual que se deben proteger otros servicios como redes sociales o email, también debe protegerse el perfil del usuario tanto en plataformas de juego como en las de pago. Contraseñas robustas y especial atención a las configuraciones de seguridad y privacidad son algo básico.
  • Compartir el juego con ellos y hablar sobre los que más le gustan. Es complicado aconsejar a los menores sobre los juegos si no se conoce nada sobre ellos. Por eso es recomendable compartir momentos de juego con los menores, así podremos ver los riesgos que pueden correr, los contenidos a los que acceden y sus gustos y actitudes.

Soluciones de comunicación y comportamiento:

  • Advertirles de los riesgos en el contacto con otras personas y la importancia de la privacidad. Es importante que les eduquemos de forma que valoren su privacidad y tengan cautela al tratar con personas a las que no conocen de nada.
  • Inculcarles el respeto hacia los demás. Además de la cautela, los menores no deben de olvidar nunca el respeto a los demás y tratar de tener una actitud adecuada.
  • Normas de uso: contenidos y tiempos. Las normas de uso deben ser tomadas de forma conjunta para que así conozcan el porqué de las mismas. De especial importancia son las normas sobre los contenidos o tipo de juegos que se pueden utilizar y los horarios o momentos de juego permitidos. Una buena idea es firmar un pacto familiar.
  • Advertir sobre descargas. También se debe alertar sobre los riesgos de descargar archivos que no provengan de los desarrolladores de los juegos.
  • Servir como ejemplo. Los menores aprenden del comportamiento de los adultos. Si un adulto no tiene el comportamiento más adecuado cuando juega es posible que los menores terminen imitando su actitud.

Reacción

A pesar de todas las medidas de protección siempre es posible encontrarse con algún problema ante el que habrá que reaccionar para resolverlo.

  • No sobreactuar. Se trate del problema que se trate debemos mantener las vías de comunicación con los menores en perfecto estado, por lo que no debemos actuar de modo que acabemos con las posibilidades de que acudan a nosotros en futuros problemas.
  • Mostrar apoyo y no culpabilizar. La búsqueda de responsabilidades y las consecuencias deberán plantearse, pero no en los primeros momentos. La prioridad es mostrar nuestro apoyo al menor que solicita ayuda, que sepa que estamos ahí para ayudarle.
  • Denuncia ante el proveedor o administrador del servicio. Si otro usuario tiene una actitud negativa y genera problemas quien mejor puede actuar es el administrador del servicio. Los juegos que permiten la interacción de jugadores cuentan con canales de contacto para denunciar actitudes negativas como el acoso.
  • Denuncia ante Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ante problemas de mayor envergadura, o si se considera que se ha cometiendo algún delito, es necesario ponerse en contacto con la Policía, Guardia Civil o algún cuerpo de policía autonómico.
  • Buscar ayuda profesional. En caso de posibles consecuencias psicológicas es necesario acudir a profesionales. Los centros educativos son un buen punto de inicio, allí encontraremos profesionales que nos podrán ayudar en primer término y aconsejar sobre dónde dirigirnos y cómo actuar.

Teniendo en mente estos aspectos y recomendaciones seguro que vuestros hijos podrán disfrutar de los videojuegos sin mayores complicaciones, pero… ¿vosotros cómo afrontáis el tema de los videojuegos con ellos? ¿Qué les recomendáis? Y sobre todo ¿les dejáis ganar o no lo necesitan?

Fuente: OSI